GRACIAS A DIOS POR TUS HIJOS

Publicado el 3 de mayo de 2020 por Julie Hunsberger

 

Por Peggy Vaida

 

No crecí en un hogar cristiano, así que nunca tuve la oportunidad de aprender acerca de Jesús con otros niños en la escuela dominical. Veo esto como una pérdida porque en Mateo 18: 3 Jesús nos dice:  De cierto os digo, que, si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. Entonces, ¿cómo iba a aprender a venir a Jesús como un niño? ¡La escuela dominical, para los adultos, sigue siendo efectiva! He aprendido mucho de los niños que he tenido el placer de ministrar y me encanta hacerlo cada minuto. Estas son algunas de las cosas que he aprendido …

 

Los niños son auténticos. Jesús está disgustado por una fe tibia y estoy aquí para decirles que los niños tampoco responden a eso. Jesús dice en Apocalipsis 3:16: ” Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”. Mostrar estos niños de una manera “en fuego por Dios” me permite mantener esta buena práctica para nunca perder mi amor por Jesús.

 

Los niños son humildes. Pablo nos dice en 1 Corintios 12:13: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. Los niños entienden esto, en un sentido muy literal. Siempre quieren tomar mi mano o sentarse cerca de mí. Su deseo de estar cerca de mí me muestra cuánto realmente necesito estar cerca de Jesús y de la iglesia.

 

Los niños son honestos. Son honestos sobre su naturaleza pecaminosa, que generalmente es graciosa, pero también me recuerda cuán pecaminosa soy por naturaleza. En Santiago 5:16 se nos dice que “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”. Dios no quiere que oculte mi pecaminosidad, él quiere que yo sea responsable para que continúe creciendo en santidad a través del arrepentimiento.

 

Los niños crecen en los frutos del Espíritu. El amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, gentileza y dominio propio son necesarios en abundancia cuando los niños de 6 años me superan en esto. Realmente me muestran que estas cualidades pertenecen al Señor y Él las usa para hacerme crecer a diario. Yo necesito mucha gracia y misericordia y estoy muy agradecida por ello, y no desperdicio cualquier oportunidad para dar algo de esa bondad a otras personas.

 

Los niños son adorables. ¿Qué hay en ellos que los hace tan fáciles de amar? El Salmo 127: 3 dice: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre”. Tus hijos pueden ser un regalo de Dios para ti, pero también son un regalo para mí. Me permiten practicar derramar el amor de Jesús sobre los demás.

 

Los niños son dependientes. Me encanta atar sus zapatos. Por favor, padres, ¡no más velcro! Jesús dijo a sus discípulos en Juan 13:14: “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros”. Me siento tan amado por Jesús cuando tengo la oportunidad de arrodillarme y ser un sirviente de sus amados hijos atando sus zapatos.

 

Esta no es una lista concluyente de lo que he aprendido en el ministerio de Niños, pero lo invito a unirse a nosotros para que pueda descubrir más por sí mismo. Hay muchas maneras de servir en la iglesia y estoy seguro de que todas están cumpliendo hasta cierto punto, pero no puedo imaginar que haya algo que sea de mas bendición que ministrar a los niños en el nombre de Jesús, como dice Marcos 9:37: “ El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.”

 

Gracias, padre, por todos los niños de Redemption. Oro para que los mantenga a todos cerca de ti en este momento de inquietud, creciendo en la fe y en el conocimiento de Dios. Por favor llénalos con tu Espíritu para que siempre tengas los ojos puesto en Jesús y sean consolados por Él. Añoro el día en que pueda volver a verlos cara a cara. Gracias por permitirme ser una pequeña parte de sus vidas, estoy eternamente agradecida por tu bondad. He orado en el nombre de tu santo Hijo a quien amo, Jesús. Amén

Julie Hunsburger

jhunsberger@redemptionlondon.ca