Desde el escenario hasta la cabina

Publicado el 4 de mayo de 2020

Por Andrew Oldham

 

Por lo que puedo recordar, tocar la batería en la iglesia fue lo que hice. Fui bendecido por Dios con esta habilidad musical y fue así como le serví a Él y a mi iglesia.

 

Hasta hace 5 años, RBC London era una “iglesia en una caja”. Alquilábamos la escuela de secundaria “Banting School” cada semana y montamos y desmontamos todos nuestros equipos e instrumentos antes y después de los servicios. Como baterista, si quería tocar la batería, tenía que armar la batería para poder tocar. Durante este tiempo, para todos nuestros músicos y voluntarios de producción, significaba comenzar nuestro día a las 6:30 a.m. y salir a la 1:30 p.m. A menudo tenía conversaciones con amigos y familiares fuera de la iglesia que pensaban que estábamos “locos” por dedicar todo este tiempo a esta actividad. Para aquellos de nosotros que estábamos involucrados, era exactamente lo que se debía hacer para que nuestra iglesia pudiera congregarse, adorar y escuchar la Palabra de Dios. Para ser honesto, no recuerdo que nadie en ese momento tuviera algún problema con lo que Dios nos había llamado a hacer y la forma como teníamos que operar.

 

En 2012, a medida que nuestros equipos crecieron, y nuestra configuración y capacidades crecieron con ellos, se hizo evidente para nuestro liderazgo que alguien necesitaba estar en el sitio cada semana para supervisar el proceso de montaje / desmontaje. Como voluntario no fui parte de esas conversaciones, pero luego descubrí que ese alguien era yo. Debería continuar tocando la batería, pero ahora bajo contrato con la iglesia, recibiendo salario. ¡Fue lo mejor de ambos mundos!

 

En agosto de 2015, nos mudamos a nuestro edificio y en ese tiempo pase de tener un contrato a ser parte del staff de la iglesia.  Nuestros ministerios crecieron a tal punto de ser necesario reunirse todos los días / noches de la semana, no solo los domingos. Casi todos los ministerios en nuestra iglesia requieren programar las actividades o prepararlas con anticipación. Algunos requieren soporte técnico en el sitio durante los tiempos que se desarrolla las actividades. Las funciones que desarrollaba en la iglesia se habían incrementado mucho y necesitaba estar trabajando en el ministerio de tiempo completo. Disfruté de este camino que Dios me estaba llevando, pero todavía podía tocar la batería, que era donde estaba mi pasión.

 

Con el tiempo, fue evidente para mí que Dios me llamaba a renunciar a algo que amo por algo que disfruto. Aunque era un trabajo que me pagaban, pero aún no era una pasión. En los últimos años, cuando la batería ha pasado a un segundo plano, puedo decir honestamente que Dios ha convertido la producción de la iglesia en una pasión y en un deseo absoluto de servirle. Amo lo que hago, pero eso no sucedió de la noche a la mañana. Puedo decirte que, si te mantienes fiel a lo que Dios te está llamando, puede parecer extraño en ese momento, e incluso algo que no “quieres” hacer, pero usará tu fidelidad para moldearte y moldearlo de acuerdo con su voluntad, de tal forma que nunca lo pudieras haber imaginado. ¿Echo de menos la batería? Absolutamente, y todavía aprovecho cualquier oportunidad que tenga para tocar, pero estoy donde Dios quiere que esté y no lo tendría de otra manera.

Andrew Oldham

aoldham@redemptionlondon.ca